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Conversación con Yanara Guayasamín quien presenta “Cuba, el valor de una utopía”

Por Andrés Barriga

¿Cuál es el origen de tu proyecto?

Esta es una primera parte, de una trilogía, Cuba, el valor de una utopía es en realidad el reflejo de un primer enfrentamiento hacia lo que podría haber sido la izquierda. Cuba tenía un montón de respuestas sociales a las cuales nosotros ni siquiera soñábamos o soñábamos pero que se veían completamente imposibles de alcanzar en nuestra realidad. Entonces la génesis de este proyecto viene desde lo que era justamente la búsqueda de algo utópico, por eso el título. Es decir, ¿será posible una sociedad mejor? ¿Lo habrán logrado, no lo lograron? Y claro el enfrentamiento con la realidad, una realidad cambiante que además transcurre en el tiempo y que evoluciona entonces uno investiga su tema. Hay cosas que están en el subconsciente, hay cosas que están en el consciente, hay cosas que suceden por casualidad, hay cosas que se estudian y se buscan comprender, cosas que se leen, cosas que se ven, cosas que se viven, toda esa amalgama de factores llegan a que uno dice, caray me gusta este tema. ¿Cómo será que puedo tratarlo? Es mentira decir que un tema te viene en un momento dado, a tal fecha a tal hora. No es algo que bruscamente surgió, ni que viene desde la infancia.

¿Cuándo entonces un tema deviene una idea de documental? ¿Cuándo tú tomas la decisión de convertir esas inquietudes en una película?


No te puedo decir que esta película la estoy fabricando desde el noventa y pico, pero si te puedo decir que desde el 92 tengo tal vez ya alguna imagen, de esta película. Pero porque no la hice ayer o en otro momento. Las circunstancias se dieron. Por ejemplo, cuando yo le pude hacer la entrevista a Fidel Castro yo no tenía nada que decir. No sabía lo suficiente. Me cayó encima, y sólo pude observar con los pocos medios que se tiene cuando sales de una escuela. Y después poco a poco regresas, y sigues buscando. Llega un momento en el que dices, bueno creo que ya necesito hablar de esto. Y tal vez nunca se hubiera dado si no venía alguien que dice, Yanara ya tienes que hacer esto, toma un poco de plata te presto y échate para adelante. Entonces son como un montón de pequeñas circunstancias que hacen que uno al fin acaba lanzándose al ruedo.

¿Le das algún privilegio al documental sobre la ficción o no necesariamente?

No. Digamos que he tenido más oportunidades de ir hacia el documental porque quizás requiere menos esfuerzo de mi parte para levantar una producción. He hecho un tipo de documental en el que hemos estado involucrados prácticamente Olivier, yo y el que nos pueda echar una mano ese rato. Entonces ha sido posible hacerlo así sin tener que entrar en todo el trabajo de ir a ver quien financia. Hemos sacado todos nuestros documentales y todos nuestros proyectos de nuestro propio trabajo. Sin ayuda de nadie, tal vez hasta ahora. Ni del estado siquiera, porque a veces uno se pregunta hasta que punto tiene uno derecho de andar pidiendo dinero de ahí, cuando hay cosas más importantes. En fin la cosa es que ha sido más posible para mi acceder al documental, pero si ves De cuando la muerte nos visitó, tu tienes secuencias que mezcla todo lo que hago como documental en la península de Santa Elena con un especie de ficción que cuenta lo que fue mi proceso personal de la muerte. Son recreaciones completamente ficcionales y nada ficcionales a la vez. Porque corresponden a la realidad. Entonces no hago la diferencia. A mi me tiene sin cuidado hablar de documental y de ficción cuando yo creo que de lo que se habla es del cine de diversión, de un cine cuyo objetivo es divertir, de evasión, documental o ficción, animación o como quieras llamarle y un cine que tiene que ver con retratar al ser humano, con la realidad. Un cine que te invita a pensar, un cine que te crea emociones o que te propone posibilidades diferentes de pensar, unas formas distintas de mirar. Si te cambias del óleo a la acuarela, allá tu, ¿por qué no? Hay técnica mixta. Ese no es el problema. El problema es la ética específica con la que te plantas desde cada plano, desde cada secuencia y desde cada película. Claro que el documental termina por lo menos siendo informativo. Mientras que con algunas ficciones cuando se acaban tu sólo quieres olvidarte para que no te ocupe espacio en la mente. Ni siquiera te ríes porque ya lo has visto miles de veces.

Tu acercamiento a Cuba es de algún modo para referirte al fenómeno del reconocimiento. Como tus personajes cubanos se reconocen en la revolución y tú sientes que eso hace falta aquí.

El otro día me preguntaba ¿Cómo hace un documentalista para filmar un país y darle una imagen al país de si mismo cuando el país lo último que quiere es verse? No se mira en la pobreza, no quiere reconocerse en el relajo, ni en lo mestizo. ¿Cómo establecer la relación con el espectador cuando por principio lo que le vas a mostrar, si quieres hablar de la gente que no tiene acceso a la palabra, cuando lo más probable es que sea una persona que vive en una choza? Y el ecuatoriano no quiera acordarse que vive en una choza ni que hay gente que vive en esas condiciones. Yo no se como hacer de otro modo.

La premisa desde la que yo parto es que si Cuba está así, tal como se la ve, y la gente. ¿Cómo se sigue manteniendo, por qué está ahí? ¿Cómo ese pueblo con ese nivel de sacrificio? ¿Por qué? Entonces comienzas a investigar y ves que todo está sostenido por las viejas generaciones que ya casi se acabaron. De aquí a unos años esto se acaba.  Entonces está sustentado el sistema en su propia utopía y ese derecho a soñar y en el creer que podían cambiarlo. Le salió mal o bien pero se mantienen en el principio por el cual partieron y pagaron el precio. Porque ni siquiera se fueron. Con esa pregunta yo comencé esta película.  ¿Qué mueve al hombre a hacer ese nivel de sacrificio? La gente me pregunta que por qué no fui a entrevistar a la gente de Miami. ¿Por qué creen que en el enfrentamiento de dos polos opuestos puede surgir más la verdad que mirado desde un solo eje?

La falsa idea de la objetividad.

Claro. Yo estoy haciendo una película desde adentro. Desde la gente que quiso hacer esa revolución y la hizo así. Ahora se enfrentan al estado actual de las cosas, de su proyecto.

Hay un elemento bastante recurrente que le da un tipo de puntuación a tu documental que son los jóvenes. Ahí se encuentra un contrapunto. No era necesario irse lejos para encontrar oposiciones.

Exactamente. Entonces otra gente me pregunta porque no hablas de la problemática de los jóvenes. Pero, la película no es sobre la problemática de los jóvenes. Basta con señalar y saber que ahí están y que ya se vienen. El documentalista tiene también esa obligación de ver que la realidad en ese momento puede ser relativa. No porque está filmada y existe es verdad. Dentro del contexto puede ser falsa y no reflejar un todo. De ahí la importancia de la investigación, hay que tratar a ratos de tener una posición desde arriba, comprender el proceso histórico, o te bajas abajo y miras desde la perspectiva de un ser humano y como vivió el proceso. Ese es uno de los ejes de la película es el juego que dice Félix, uno de los personaje, de lo particular a lo general. ¿Por qué incide uno en la historia de tal manera y no de otra forma? El hecho como tal puede ser irreal, falso y resultar ser el ejemplo del movimiento histórico o dentro del abanico de la sociedad. Por eso tenemos la necesidad de optar una posición de altura y ver qué paso antes y después. El cineasta de documental o ficción tiene que evidenciar los procesos con el mayor conocimiento.  Esta película esta hecha para las personas que, por ejemplo, en un almuerzo se topa el tema de Cuba y repentinamente se te divide la mesa y son dos polos que se tiran a matar con una pasión intensa. En esos casos yo adopto la política del avestruz: meto mi cabeza en el hueco y no oigo nada porque todo me parece extremista. Cuando la realidad tiene tantos matices, todo es tan desgarradamente complejo. Con la película yo quise dirigir mi mirada a las personas, veamos a los hombres. ¿Que habría sido de Félix Contreras a los seis años trabajando? Hoy día es un poeta, trabaja las palabras, vive de la poesía. ¿Cómo fue posible eso? Ese señor no tenía ninguna movilidad posible que le hubiera permitido llegar a ser alguien sino había la revolución. Los personajes actúan su propio rol social. Te dicen de donde vienen, como van, porque y a la vez son actores que están vendiendo una idea, de la cual a veces saben que tiene serios bemoles. Pero que de todas maneras en ella se sumergieron, pagaron las consecuencias y así la quieren seguir defendiendo.

El eje que se plantea en esta película es que claro que cuesta querer una sociedad distinta. Cuesta además el haberse equivocado. Los viejos están clarísimo de sus errores, de los logros y de que los jóvenes ya se vienen. Cuesta porque quiere decir que le apuestan a algo. Es más fácil acomodarse donde más o menos cabes. Entonces desde ese punto de vista lo que quiere decir la película es que es necesario soñar. Cada uno de nosotros debe tener un radio de acción desde el cual podemos hacer algo para cambiar nuestro mundo. Como estas personas: desde una chica que sólo quería cantar y el otro que sólo quería escribir.
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