Una canción popular dice: “qué lindo puente el del Juncal…pasan los carros para Tulcán”. El puente es lindo porque es de paso nomás, de paso entre dos provincias, Imbabura y Carchi, que unidas a través de él comparten un extenso valle, el del Chota, donde habita gran parte de nuestra población negra. Quizás el puente es lindo porque se puede pasar rápido, y quizás por esa razón, los habitantes de esta zona viven en medio de una de las peores marginaciones y olvidos en nuestro país. Bajo el puente del Juncal hay una cancha de fútbol de tierra, cuna de varios de nuestros más talentosos futbolistas. Es ahí en donde Felipe Terán empieza su película Mete Gol Gana.
Jonatan es un niño que juega en la cancha de tierra cuando no está vendiendo mandarinas. Jonatan tiene un sueño muy típico en el lugar: convertirse en futbolista profesional. Darwin, su tío, conoce a todos los futbolistas famosos que han salido del valle, ha jugado con ellos en la misma cancha, y como su sobrino, tenía el mismo sueño… pero no llegó a cumplirse, y ahora recoge pimientos mientras mira con recelo la aspiración de su pariente. Cruzando el Atlántico, otro que jugaba en esta cancha, Ulises de la Cruz, tiene una ilusión: ayudar al pueblo de Piquiucho, en donde nació. Y en la concentración de El Nacional, Christian Benítez, originario de Esmeraldas, sueña con su primera convocatoria a la selección nacional.
Estas cuatro historias se entrecruzan durante el relato de Mete Gol Gana, en una manera muy personal de ver, por la constante repetición de ciertas imágenes: las monedas, los zapatos y la imagen mental que esas dos cosas ocasionan en el espectador. La pobreza y la riqueza así como el éxito y el fracaso son cuantificables y se hacen visibles, mediante estas dos imágenes. Las dos nos muestran ambos lados de un mismo lugar, de una misma población, y claro, de un mismo país.
Felipe Terán retrata a personajes que viven tras de un balón, sin embargo su película no tiene que ver con el fútbol, el fútbol es un pretexto para hablar de algo más, es un pretexto para hablar de nosotros, de la superación, del compromiso y por qué no, de la suerte. Los personajes de este documental son ejemplos de dos fuerzas muy humanas: la motivación y la decepción…la medida en que esas dos fuerzas se equilibren, puede ser lo que los mantenga persiguiendo sus ilusiones. Mientras tanto, la cancha bajo el puente sigue llenándose de niños del valle y los carros pasan para Tulcán.